Cine
Música Varios Fotografías Relatos Quiénes Somos

Un Plan Brillante - Flawless





Director: Michael Radford

Intérpretes: Michael Caine, Demi Moore, Lambert Wilson, David Henry, Joss Ackland, Jonathan Aris, Constantine Gregory.

Nacionalidad: Gran Bretaña

Duración: 108 minutos.

por Asier Sisniega

Michael Radford (El Cartero y Pablo Neruda, El Mercader de Venecia) aseguraba en español encontrarse nervioso ante la proyección por primera vez ante un público, el del Velódromo de Anoeta, de la que es hasta ahora su última película. Afirmaba haber finalizado el montaje recientemente, es más, que aún no había visionado la cinta con el montaje definitivo. Por tanto, se encontraba tenso, a la espera del resultado y de la reacción del público. Por su parte Demi Moore se mostró sorprendentemente tímida, igualmente nerviosa, poco locuaz e incluso bloqueada, algo impropio de una actriz que debe de estar acostumbrada a hablar en público y mucho menos mostrarse tímida, dada su condición de sex symbol de los 90 y los numerosos escándalos que provocó en aquella década. Más resuelto estuvo Lambert Wilson, también en un correcto español, mostrando sus dotes para los idiomas. Ambos actores coincidieron en señalar el placer de haber trabajado con el equipo y demás parabienes.

 

Desde hace muchas décadas se ha fantaseado tanto en la literatura como en el cine con la romántica idea de los grandes atracos a bancos o en este caso a una gran corporación del mercado de diamantes. El golpe perfecto a los desalmados y carroñeros banqueros ha sido una utopía, a veces no tanto, que todos hemos disfrutado ante la gran pantalla. Nadie puede negar el disfrute y la emoción de ver cómo un grupo de pobres diablos, en general pobres pero muy inteligentes se las ingenian para acabar con el botín de los poderosos. Son historias normalmente muy entretenidas, con una tensión creciente desencadenada por la probabilidad de ser descubiertos. Estos soñados Robin Hoods muchas veces chocan con la realidad de “solitarios” desalmados que roban sin mayor ambición que el vil metal. Esta película de género se apunta al carro de los ladrones anónimos que tienen motivaciones sobradas para hacer lo que hacen.

Corre el año 1960 en la City londinense. Las mujeres no ocupan puestos de rango en las grandes empresas pese a estar sobradamente preparadas. En este mundo machista una gran multinacional del diamante, la London Diamond Corporation, copa la distribución mundial de esta piedra preciosa. Laura Quinn (Demi Moore) es una mujer soltera próxima a los 40, totalmente entregada a su empresa donde trabaja como ejecutiva. Pese a ser la primera en entrar y la última en salir ve cómo muchos de sus compañeros son ascendidos a pesar de ser clamorosamente menos competentes que ella para el puesto. En esta espiral de frustración, el señor Hobbs (Michael Caine), un simple hombre de la limpieza en el turno de noche en la empresa, le propone aprovechar las horas que dedica cada noche a limpiar y dar cera al pasillo donde se aloja la caja fuerte para robar una pequeña cantidad de diamantes, suficiente para vivir cómodamente el resto de sus días. Laura y el señor Hobbs recibirán un millón de libras cada uno, sin que los propietarios de la empresa ni siquiera se percaten. Todo se complica cuando se instalan cámaras de seguridad en el interior del edificio.

El planteamiento es simple. Una periodista actual, vulgar y maleducada por definición, realiza un reportaje sobre mujeres poderosas en la década de los 50 y 60. No sorprendida porque Laura fuera una manager de la London Diamond Corporation, ésta le cuenta la historia del gran robo. Así pues, la película es la narración de la protagonista de lo acaecido en aquellos años, aunque en ningún momento una voz en off nos explique los acontecimientos. La primera mitad del film se maneja con soltura, la reconstrucción de la época, principalmente en interiores, está conseguida. El guión es solvente y no trata al espectador como un estúpido. El montaje es digno de mención, excelente. Sin embargo, tras el robo propiamente dicho la investigación pierde fuelle, el interés en lugar de ir en aumento se va desvaneciendo. En los últimos minutos se emula descaradamente El Tercer Hombre de Carol Reed, siendo sin duda la parte más pobre de la cinta.

En esa segunda mitad se acumulan una serie de improbabilidades que echan por tierra un buen trabajo inicial. La explicación de la ejecución del robo, además de ser excesivamente explícita y explicativa peca de ser improbable. A una buena idea no le sigue una resolución a la altura. Igualmente difícil es que nuestra protagonista se adentre en las cloacas de la ciudad, no una mujer de su pedigrí. Mucho menos el viaje vital de 40 años que se nos resume al final en apenas 20 segundos, donde ella descubre el mundo, el amor, la familia, la filantropía y la vanidad. Casi nada para ser explicado en apenas unas decenas de segundos. Esta serie de justificaciones tardías no sólo suenan forzadas sino que directamente no son creíbles. Una segunda mitad y un final por tanto muy mejorables.

 

En cuanto al plano interpretativo, Michael Caine, trabajador incansable, se muestra solvente. Demi Moore atiende a un papel dramático comedido, donde elabora bien el papel de mujer fría, firme pero a la vez vulnerable. Su falta de expresividad no queda muy clara si se debe a su falta de matices interpretativos o simplemente a que su rostro horneado en el quirófano no le permite muchas filigranas. Por tanto, correcta, pero le faltan más matices. En cuanto a la puesta en escena es una película de primer orden, pero sin despuntar excesivamente en ningún apartado excepto en el montaje, con un trabajo de fotografía que muestra una Londres añeja, de tonos azulados, lejos del gris y la niebla recurrentes.

Una película correcta que brindará algo menos de dos horas de entretenimiento sin elevadas pretensiones y que hará que el espectador no se muestre belicoso por el precio de la entrada.

 

Valoración: