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Mar Adentro




Dirección: Alejandro Amenábar.

Intérpretes: Javier Bardem, Lola Dueñas, Belén Rueda, Celso Bugallo, Joan Dalmau, Clara Segura, Mabel Rivera.

Duración: 126 minutos

por Asier Sisniega

En ocasiones resulta un auténtico placer escribir sobre algunas películas y éste es uno de esos casos. Alejandro Amenábar sorprendió a propios y extraños interesándose por una historia intimista después del tremendo éxito de Los Otros, que no olvidemos sigue siendo la película no americana más vista en Estados Unidos. La historia no era otra sino la de Ramón Sampedro, un tetrapléjico que hace unos años apareció en los medios de comunicación reclamando a la justicia española la posibilidad de elegir el destino de su vida. Al ser una persona inválida, necesitaba de otro para dar el paso definitivo, pero las leyes españolas son claras en ese aspecto y cualquiera que ayude a morir está sujeto a castigo. Tras varios años de lucha todos sabemos el final. En aquel momento se inició un debate social que no ha cejado hasta estos momentos, acerca del derecho a la eutanasia.

 

Regresando a tintes más cinematográficos, esta película suponía la prueba de fuego para Alejandro Amenabar. En sus tres anteriores películas había demostrado ser un auténtico maestro en géneros como el suspense o el thriller. Otro detalle que apuntaba a su genialidad es su tremenda capacidad para escribir los guiones, producir e incluso componer todas las bandas sonoras de sus películas, lo cual ya resulta increíble. El guión de sus anteriores películas dejaba entrever su gran conocimiento del medio, pero en este film la dificultad se agudizaba incluso aún más. ¿Qué puede haber más complicado que construir una historia alrededor de una persona inmóvil y además conseguirlo magistralmente? Está claro que Alejandro ha realizado una profunda labor de investigación en la vida y mente de Ramón Sanpedro, tratando de descubrir a la persona y reflejarla en la película como tal, tratando de dejar de lado cualquier posición subjetiva a favor o en contra de la eutanasia.





La película es un derroche de humanidad, un documento realista, sencillo y a la vez apasionante de una persona única. Encontrar un actor a la altura era una ardua tarea, sin embargo se eligió a Javier Bardem, 20 años más joven que el personaje que interpreta, y a tenor del resultado fue una decisión más que acertada. Javier hace una composición sensacional, que roza la perfección. No sólo es el acento gallego que adopta, también sus ojos, su socarronería y detalles tan nimios como los movimientos de la lengua o tragar saliva. Sin duda alguna es una de las interpretaciones más increíbles que he visto en mi vida, demostrando ser un actor camaleónico como pocos, confirmando lo que muchos ya apuntaban, que es uno de los mejores profesionales del mundo en el arte de la interpretación. Asimismo, destacar el gran trabajo de Lola Dueñas, que se hace querer con su interpretación de joven gallega madre de dos niños pequeños.

 

La película resulta muy entretenida. Consigue introducirnos profundamente en la historia, que se pasa en un suspiro. Los secundarios son de auténtico lujo y ciertos momentos consiguen hacernos vibrar y sentir a partes iguales en la sala. Es casi inevitable sentir un nudo en la garganta cuando ese hombre imagina que vuela hasta la playa y abraza a su amada.





Alejandro Amenábar confirma por si había alguna duda que es el mejor director de España, pese a su juventud, y no sólo por su polivalencia y el éxito de sus películas, sino por su clase, sus capacidades narrativas, y el gran dominio del medio cinematográfico. Es de subrayar que tras Los Otros recibió ofertas de Hollywood como por ejemplo Spiderman, y sin embargo sorprenda al mundo con Mar Adentro. Es su confirmación definitiva, de que es capaz de aventurarse en cualquier género y salir triunfante.

 

Existe una clara crítica a la Iglesia y al sistema judicial español, dos sectores demasiado conservadores, muy enquistados en el pasado. Probablemente la crítica a ambos se aborde desde la postura de Ramón Sampedro, pero también será compartida por su director.

 

Como puntos negativos muy pocos se pueden encontrar en una de las mejores películas del cine español. En ciertos momentos, Belén Rueda resulta bastante poco convincente cuando habla. Lo hace de una manera que parece que está leyendo el guión, dotándolo de poca naturalidad, sonando un poco forzado. Claro que este defecto se compensa con sus miradas, sus sufridos silencios, con ese rostro de actriz americana de los años 40.

 

Por tanto, una película que debería ser vista por todo buen amante del cine, sobrecogedora por momentos e inolvidable. Disfruten de su preciosa banda sonora y de la fotografía del gran Javier Aguirresarobe. Esperemos que en esta ocasión Amenábar se saque esa espinita y gane el Goya a la mejor música. No se la pierdan.


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