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Piratas del Caribe: El Cofre del Hombre Muerto





Director: Gore Verbinski

Intérpretes: Johnny Depp, Orlando Bloom, Keira Knightley, Bill Nighy, Stellan Skarsgaard, Jack Davenport.

Nacionalidad: Estados Unidos

Duración: 150 minutos

por Asier Sisniega 

Si ha visitado cualquiera de los parques Disneyland no habrá sido indiferente a una de sus atracciones principales, Piratas del Caribe. Recreando una atmósfera calurosa y húmeda en las profundidades de la tierra nos encontrábamos con una impresionante atracción, que no se caracterizaba por su velocidad o intensidad, sino por el inmenso tamaño, la sensación de que lo que estábamos viendo era real e incluso la narración de una historia a medida que el viaje se producía. Es un viaje plagado de detalles con la huella del Disney clásico. A partir de ahí como todos sabemos se realizó en 2003 una adaptación cinematográfica que ha sido un éxito comercial y artístico: Piratas del Caribe, la Maldición de la Perla Negra. Poco tiempo después se supo que la segunda y tercera parte estaban en desarrollo simultáneo, algo ya realizado en otras ocasiones como por ejemplo en los casos de Matrix Reloaded y Revolutions o la trilogía del Señor de los Anillos, es decir, este plan de trabajo se lleva a cabo ante apuestas seguras de cara a la taquilla, con una muchedumbre que espera ansiosa el estreno de la siguiente parte.

 
Elizabeth (Keira Knightley) y Will (Orlando Bloom) son arrestados poco antes de su boda por orden de Lord Cutler Beckett, bajo el cargo de haber ayudado a escapar al pirata Jack Sparrow. Cutler ofrece a cambio de la libertad de ambos que Will consiga la brújula de Jack, la cual indica dónde se encuentra aquello que uno más desea, en este caso el cofre del hombre muerto. A su vez, Jack recibirá a bordo de su Perla la visita inesperada de Bootstrap Bill, padre de Will, para prevenirle de que su tiempo se acaba y que pronto Davy Jones, amo de las profundidades del océano, acudirá en su busca para cobrar la deuda que Jack tiene con él, cien años de trabajo en el Holandés Errante. De aquí en adelante todo fluirá con tal de huir de Davy Jones y su temible tripulación a bordo, sin dejar de lado la búsqueda del cofre del hombre muerto.


Basta dar un par de datos para comprender las dimensiones que ha tomado esta cinta. Piratas del Caribe, el Cofre del Hombre Muerto es la tercera película en recaudación desde que comenzamos el nuevo siglo, sólo superada por Spiderman y Shrek 2, cintas a las que tiene a tiro de piedra y que alcanzará con cierta facilidad. Ha recaudado más que grandes estrenos como la trilogía de Tolkien y  duplicado los ingresos de la muy publicitada El Código da Vinci. ¿A qué se debe este éxito? ¿Su elevada calidad ha hecho funcionar el boca a boca como la pólvora? ¿Su duración no es elevada, lo cual le ha permitido animar a ir al cine a aquellos perezosos ante los largos metrajes? Debo contestar a estas últimas preguntas con un rotundo no. Piratas del Caribe, en su segunda parte, dista mucho de ser una gran película y además su duración es tan elevada como puede serlo El Código da Vinci, dos horas y media. La explicación posible ante semejante éxito puede ser el hecho de ser una película de aventuras que a casi todo el mundo gustan, situada en un entorno tan evocativo como los bucaneros del siglo XVIII y un personaje principal muy carismático. De todas formas, si con este film se han roto las taquillas, la ya relativamente próxima cuarta parte de Indiana Jones debería batir records históricos, pues el Cofre del Hombre Muerto está a años luz de la trilogía del arqueólogo más famoso.





Hay muchos aspectos de este film que son extraordinarios. La dirección artística, el maquillaje, la fotografía y el resto de apartados técnicos, en especial los efectos especiales, son de matrícula de honor. La ambientación de cada escena, los sucios rostros de los personajes y la iluminación de las cálidas noches caribeñas son excelentes, reviviendo el espíritu de los parques Disney y del ambiente pirata a la perfección, mezclando el desaliño con el buen gusto. Por tanto, en todos estos aspectos Hollywood ofrece un recital de lo que es capaz de hacer con un elevado presupuesto. Resulta impresionante descubrir que el pasaje del Holandés Errante son todo personajes generados por ordenador utilizando las últimas técnicas de captura de movimientos que sustituyen las tradicionales múltiples cámaras por tan sólo dos, cuajando un resultado excepcional, donde en todo momento creemos estar ante personajes que actúan de acuerdo a los patrones de una persona.

 

No se puede decir lo mismo del guión. La historia enlaza al comienzo del film las dos cintas, para una vez avanzado el metraje la acción sea dueña y señora del resto de esta larga película. De este modo, la última hora y media es absolutamente todo acción, sin un momento para la reflexión o la aportación de elementos trascendentales en la historia o el avance en el análisis de los personajes. Puesto que no hay detrás un guión original sólido, ni parte de un libro anterior, se tornan innecesarias tantas dosis de acción hasta alargar la película sin sentido. La duración se podría haber recortado media hora y el resultado sería el mismo en todos los ámbitos. Es ésta una película que se puede denominar palomitera, destinada a cualquier público que no quiera más que distraerse sin pretensiones y olvidarla tan pronto como ponga un pie en la calle.


 


Lo que es más grave es que es muy inferior a su primera parte, película que era mucho más divertida, sólida y amena, donde el metraje no se acusaba como sí sucede en ésta, con muy pocos elementos nuevos. Peor aún es el final, un cierre episódico que obliga al espectador a ver la tercera parte el próximo verano, pues por sí misma y a pesar de los 150 minutos no se cierra ni siquiera parcialmente. Es como un episodio televisivo, con la diferencia que en el episodio televisivo no se desembolsan casi 6 euros cada vez. Muchos lo considerarán un insulto después del dinero y tiempo invertido, y es que en este caso no está para nada justificado un final tan abierto como sí lo estaba en la trilogía de Star Wars. Aquí se deduce que de forma descarada se quiere hacer caja dos veces.

 
En cuanto a los protagonistas principales, Johnny Depp vuelve a realizar un buen trabajo delante de la cámara encarnando a ese personaje canalla que es Jack Sparrow, cobarde y ruin, pero a la vez valiente y honrado, siempre en el filo de la navaja, que se ríe de sí mismo a cada latido de su corazón. El personaje creado por Depp es el pilar principal en el que se sustenta esta secuela, un personaje carismático y querido por el público que empuja al respetable a ir a la sala. De
Keira Knightley decir que aparte de ser un bello rostro es una buena actriz que ha despuntado joven y que tiene una prometedora carrera por delante. Orlando Bloom, por el contrario, no acaba de arrancar como intérprete. El muchacho lo intenta poniendo de su parte, pero ya sea el personaje principal de El Reino de los Cielos, de Troya o de la película que nos ocupa da la sensación de que estamos ante una perpetua actuación, la de un mismo personaje que podemos situar en cualquier época, ya sea en el medievo como en los mares del Sur. Se puede decir que aún se alimenta del éxito cosechado por la trilogía del Señor de los Anillos.





Como conclusión decir que Piratas del caribe, el Cofre del Hombre Muerto, tiene unos apartados técnicos exquisitos, con una dirección de arte impecable, pero que adolece de todos los defectos del cine de entretenimiento más básico, esto unido a una duración eterna y a una disminución importante del humor presente en la primera parte. Un film que entretiene por momentos, pero que no pasará a los anales fílmicos de ningún espectador.

 
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