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Robots



Directores: Chris Wedge y Carlos Saldanha

Intérpretes: Alejo Sauras, Florentino Fernández, Elsa Pataky, Aleix Estadella, Dani García.

Nacionalidad: Estados Unidos

Duración: 91 minutos.

por Asier Sisniega 

La 20th Century Fox entró en el mercado de los dibujos animados generados por ordenador de la mano de la exitosa Ice Age, tratando de hacerse con parte del gran pastel que hasta entonces se repartían Disney y Dreamworks. Así, han contado ahora con la misma pareja en la dirección, pero abandonando los fríos polares por un mundo muy humano poblado por robots. La buena salud de la animación de última generación queda patente con el trailer de la segunda parte de Ice Age, un sector que encadena éxito tras éxito, debido a unas causas bastante manifiestas, la calidad y la imaginación.

 

Rodney Hojalata es hijo de un robot lavaplatos en un restaurante de segunda categoría. Condenado a equiparse año tras año con piezas de segunda mano, el entusiasmo por triunfar en la vida lleva al joven Rodney a embarcarse en un viaje a la gran ciudad, donde tratará de presentar sus inventos al líder de la comunidad robot, el Gran Soldador, asimismo, presidente de la mayor compañía de piezas y recambios para robot. La vida en la gran ciudad se antojará muy dura, debiendo afrontar la lucha desde lo más bajo de la sociedad, acompañado de unos homeless que serán sus amigos en el camino al éxito.





El arranque del film es muy imaginativo, con una presentación del pueblo y personajes que deja boquiabiertos a los espectadores, mostrándonos un mundo increíble en primer plano, pero un segundo mundo en movimiento en segundo plano que asombra por el enorme trabajo y la profundidad de campo. Cuesta imaginar el diseño de los cientos de personajes, con sus tuercas, piezas y elementos característicos para que a la par resulten cómicos. Una ciudad en la que nos adentramos a través de su Estación Central, en lo que resulta una aproximación de lo que puede ser la ciudad de Nueva York para un inmigrante, aunque claro está, todo desde un punto de vista más infantil e inocente. Posteriormente, el desarrollo no será tan imaginativo, pues nos veremos sometidos a bastantes escenas más propias de una montaña rusa que de un cine, algo que mucho tiene que ver con su exhibición en los cines Imax, al igual que sucedía hace poco tiempo con Polar Express.

 

El guión es sencillo y bastante predecible, una historia de superación, donde sabemos que todos unidos venceremos al enemigo final. Es una fórmula muy gastada, lo que no impide que la película sea francamente entretenida para cualquier público. Resulta chocante que en un film teóricamente infantil se deje caer una crítica al corporativismo de las grandes multinacionales y su falta de ética, donde prima el beneficio económico de unos pocos antes que el beneficio social. Esto que podría parecer un panfleto social- comunista venido de las américas se convierte poco a poco en la rápida consecución del sueño americano. Joven muchacho, inteligente, luchador y honrado, que acude a la gran ciudad, donde nadie se lo pondrá fácil, pero que a base de tesón y mucho trabajo alcanzará rápidamente la vicepresidencia de esa corporación que inicialmente se critica, siendo ya una entidad justa. Resulta cuando menos sorprendente esa contraposición entre las manifestaciones del pueblo por la igualdad y la seguridad social, con el paso del fracaso al triunfo de la noche a la mañana que tanto gusta en tierras del tío Sam.






Otro tema algo polémico es el del doblaje por estrellas conocidas de la televisión en España o del famoseo, algo ya habitual en el cine de animación y que sirve como reclamo comercial. Los dobladores afirman que el resultado pierde mucha calidad con estos métodos comerciales, lo cual es cierto puesto que ellos son verdaderos profesionales, más aún en este país que cuenta con tan buena tradición de dobladores. No es que el trabajo de los famosos en esta película sea malo, aunque Florentino Fernández esté demasiado sobreexpuesto en películas de animación y la saga de Austin Powers, sino que el resultado puede ser mejor sin necesidad de recurrir a estos reclamos, pero esta política está ya muy extendida a estas alturas y va a resultar difícil dar marcha atrás.

Algunos momentos son bastante graciosos, como por ejemplo la noche en que los personajes evacuan una serie de gases, tremendamente hilarante, pero no llega a los cotas de Los Increíbles o Shrek 2 por citar dos ejemplos recientes. Del mismo modo, resultan demasiado predecibles las relaciones afectivas que se forman en la película, las parejas, las amistades, la aparición de El Gran Soldador o el enfrentamiento final.


En cuanto al éxito de este tipo de cine de animación resulta evidente que el trabajo que tiene detrás es muy superior a parte del cine convencional. Mientras que en el cine de acción actual, por ejemplo, la planificación y el guión raya el absurdo en la mayor parte de los casos, en las películas generadas por ordenador se trabaja mucho el guión, se elaboran complejos storyboards y se perfila incluso con multitud de detalles la personalidad de los personajes, un trabajo de varios años que casi siempre está cosechando éxitos de crítica y público, que marca el camino a seguir para lograr buen cine, y no tanta mezquindad como puebla las pantallas de los cines actuales.

 

Robots es una opción muy interesante para los más jóvenes en esta Semana Santa, que sus sufridos padres no lamentarán.

 

Valoración: