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Torrente 3: El Protector





Director: Santiago Segura

Intérpretes: Santiago Segura, José Mota, Carlos Latre, Javier Gutiérrez, Ivonne Sció, Enrique Villen, Luis Roderas, Silvia Gambino.

Nacionalidad: España

Duración: 94 minutos.

por Asier Sisniega

Santiago Segura vuelve a estremecer el panorama audiovisual español, y no sólo en la pantalla grande, sino que despliega su carisma por todos los medios de comunicación habidos y por haber, bien sean late nights, talk shows o cualquier programa radiofónico, así como entrevistas en prácticamente todos los periódicos donde pueda hacer publicidad de las últimas andanzas de su antihéroe español. Segura no se despega de su camiseta torrentiana ni para dormir, y trata de lograr con su presencia dar publicidad sin necesidad de gastar ingentes cantidades en anuncios de televisión, lo que hace que los beneficios sean aún mayores. Desde luego, Santiago Segura podría ser un corredor de fondo, ya que ha demostrado una gran capacidad de resistencia publicitaria sólo comparable a la de Pedro Almodóvar y Antonio Banderas en el panorama cinematográfico nacional. La pregunta lanzada al aire es: ¿qué añade esta tercera parte?

 

Una eurodiputada llamada Giannina Ricci ha elaborado un informe en contra de las irregularidades ecológicas cometidas por la multinacional española Petronosa. Por este motivo, Giannina ha sido objeto de diferentes conatos de atentado, confiando su seguridad en España al agente más cualificado, José Luis Torrente. Por supuesto, existe un plan hilvanado por la gran multinacional para acabar con la eurodiputada antes de que presente su informe en una conferencia a celebrar en Madrid. Torrente estará allí para protegerla y para intentar todo el contacto carnal que sea posible. Como elemento a destacar, Torrente recibirá la noticia de su paternidad, un joven atontado encarnado por Carlos Latre.





Todo aquel que acude a ver una película de la saga de Torrente sabe lo que se va a encontrar, gags de humor muy grueso, una trama política y de corrupción, muchos pechos al descubierto y un protagonista pestilente y facha que aúna en uno todos los males acumulados durante el franquismo, la transición y la democracia. Según cuenta el propio Segura, ha llegado a rellenar más de un folio con todos los adjetivos que mejor describirían a Torrente. Gran parte del éxito de las comedias reside en hacer humor de las cosas que nos son cotidianas, y precisamente por ello no cuajan historias de humor más alejadas. Viendo el éxito de la saga sólo cabe pensar que debe de haber Torrentes por doquier, un estereotipo existente de español, putero sin necesidad de ser soltero, corrupto sin necesidad de ser policía o patriota sin llegar a visitar el Valle de los Caídos el 20 de Noviembre.

 

Lo bueno de su primera parte es que creaba un universo casposo y sucio de forma forzada, pero que resultaba del todo creíble y gracioso. El personaje creado por Segura no era un ser de gran originalidad, pero sí lo dotó de elementos muy acertados y logró que su creación se ajustara a su físico a la perfección. Torrente el brazo tonto de la ley es una buena y divertida comedia que no busca la belleza en sus fotogramas, sino un reflejo nada fiel de los bajos fondos de la sociedad y de los comportamientos más primarios. Personajes como el de Javier Cámara o Tony Leblanc han quedado en nuestras retinas por siempre, y lograban que la primera parte fuera desternillante de principio a fin. La segunda parte contaba con una trama absurda, donde los elementos de gracia eran ya únicamente gags mucho más chuscos y un componente sexual más patético y cercano al cine del destape. Cada nueva película se ha convertido en un escaparate donde aparecen decenas de personajes famosos, donde hay algunos que se ganan la vida más noblemente que otros. Esto ha hecho que todos ellos besen el suelo por donde pisa Santiago Segura con el fin de aparecer en su próxima secuela.





En Torrente 3 el protector, el argumento ya es una excusa tan burda que da vergüenza ajena. Ni siquiera las escenas de acción con explosiones variadas pueden levantar una trama digna del peor cine español. Los golpes de humor se reducen a la primera parte de la película y poco a poco se van diluyendo hasta que prácticamente en su hora final apenas se vuelve a escuchar la risa del respetable. El personaje de Carlos Latre, interpretando al hijo de Torrente está mal aprovechado, tanto las posibilidades en el guión como las del propio Latre. José Mota cumple con su cometido, pero no llega al trabajo de Gabino Diego o Javier Cámara. La recurrencia en las escenas de sexo es cada vez mayor y de peor gusto, demasiado próximo al peor cine italiano de los 80.  

 

El comienzo de la película es gracioso, aprovechando la psicosis colectiva del 11-S para colocarnos a Torrente en un avión, aunque un tanto discutible usar la ciudad de Madrid, víctima igualmente de terribles atentados el 11-M. Restando importancia a este punto, Torrente 3 se actualiza para mostrar el asco que siente el protagonista por las nuevas hordas de inmigrantes, algo que deja una extraña sensación de que gran parte del respetable comparte el mismo punto de vista, lo cual es para echarse a temblar. Torrente viene a decir lo que mucha gente no se atreve a expresar, algo totalmente deleznable. No hay que olvidar que muchos inmigrantes verán la película y no todos tendrán el sentido del humor suficiente para aceptarlo.

 

Poco más se puede decir de una fórmula que está totalmente agotada y nos lleva a reflexionar sobre el futuro de Segura como cineasta. Evidentemente es un hombre inteligente, nadie sin dos dedos de frente hubiera sido capaz de lograr tal éxito, pero habría que ver cómo focaliza su creatividad a otros géneros, sería interesante saber si es capaz de salir de la comedia de trazo grueso. El que vaya a ver Torrente 3 no se debe sentir estafado por lo que encuentre, ya sabe lo que hay, un producto que muchos considerarán anticine y que toca suelo en prácticamente todos los aspectos. Muy mal ejemplo de cine español que levantará las cifras de taquilla de 2005 de la industria nacional de forma engañosa y flaco favor hace eclipsando a otras películas mucho más interesantes como Obaba y Princesas, pese a haber logrado buenos resultados hasta ahora. Sería deseable ver que más cine español alcanzase las cifras de audiencia de Mar Adentro o de la segunda parte de Torrente, algo nada sencillo. Ustedes verán en qué gastan su dinero.


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