Un rincón para diversos temas
Cine
Música Varios Fotografías Relatos Quiénes Somos

Nosotros y el Medio Ambiente

 
Artículo de Xabier Andrés

El ser humano, a diferencia de los animales, atesora una cultura, evoluciona intelectualmente o por  lo menos así debería ser, ya que posee facultades para ello. Como ser inteligente, consciente de su entorno, es capaz de adaptar el medio a sus propias necesidades, adaptaciones que en un principio van encaminadas a mejorar su nivel de vida, aunque muchas veces afectan al medio ambiente, fauna, flora, y en ocasiones a su propia especie.

A pesar de que el ser humano es capaz de construirse un mundo totalmente artificial, no le priva de tener inexorablemente que relacionarse con el medio, con el agua que bebe, con el aire que respira y con los animales de los que se alimenta.

La supervivencia del ser humano depende en gran medida de cómo se relacione con el entorno. En función de cómo lo trate el entorno se lo devolverá sin distinciones de quién fue mejor o peor. Es por ello que toda la gente que habita este planeta, debiera en la medida de lo posible contribuir a preservar el medio y los recursos naturales. Este planeta es nuestra casa, a la que nos encontramos atados al menos de momento. Si tenemos un problema no podemos mudarnos y dejarlo atrás. No señores. Lo que si podemos hacer es llevar a cabo una serie de prácticas que minimicen la huella que dejamos, optar por  productos que ofrezcan ventajas medioambientales frente a otros que no.

Desde la asociación Aldia, concienciados con el medio ambiente, escribimos este artículo para hacer llegar a la sociedad la enorme importancia que tiene. Dado que como asociación nuestro presupuesto es muy limitado, no podemos llevar a cabo ningún tipo de iniciativa medioambiental, cosa que evidentemente nos gustaría realizar.

Por consiguiente, ya que nuestra aportación era nula en un tema de tanta importancia y tan de actualidad, nos vemos en la obligación de aportar nuestro pequeño granito de arena, que ayude a crear una sociedad más sostenible. Una vez que el lector, algún lector, cualquiera, haya leído esto, si hemos sido capaces encender alguna chispa en la cabeza de alguien, hemos removido alguna conciencia o al menos conseguido algo positivo, habremos hecho algo grande, posibilidad que está al alcance de todos.

Lo que demuestra que incluso usted lector, tenga o no recursos, puedes contribuir en mayor o en menor medida a hacer algo importante. Entremos en materia.

Las actividades humanas provocan un impacto en el medio que se traduce en contaminación de las aguas, suelos y de la atmósfera.

Estos impactos en muchos casos son inevitables por el momento. Algunos son intrínsecos a la existencia del ser humano. Por ejemplo, nuestra evolución depende de los recursos energéticos para generar electricidad y otras formas de energía, y hoy en día tal como se genera se emiten emisiones de CO2. Emisiones que provocan un cambio climático, conocido ampliamente como efecto invernadero. Así, se están alterando los ciclos climatológicos. Cuando debiera hacer frío no lo hace; en climas templados está habiendo veranos muy calurosos, más propios de climas tropicales; el periodo de hibernación de los osos se está acortando, etc. 

El calentamiento global que estamos experimentando es debido al CO2 y a otros gases: SF6, CH4, NOx, etc, que impiden que gran parte de la radiación reflejada por la Tierra escape. Esta radiación se acumula en la atmósfera, que se calienta, volviendo a ser reflejada hacia la Tierra. Ésta la absorbe, se calienta y vuelve a emitir radiación infrarroja.

Los gases de efecto invernadero (GEI) se comportan digamos como un “abrigo”, que impide que el calor (la radiación) escape de nuestro planeta, lo que provoca que  progresivamente vaya acumulándose.  El aumento de la temperatura ha propiciado que los polos comiencen a derretirse y empiece a elevarse el nivel del mar. Antes de que acabe este siglo muchas islas se habrán perdido bajo las aguas, muchas zonas costeras desaparecerán y nuestro espacio de hábitat se verá reducido.

¿Qué se puede hacer a nivel individual?

- Reducir emisiones de CO2

Existen una serie de prácticas encaminadas a reducir el consumo eléctrico, con el objetivo de reducir las emisiones de CO2. 

  1. A la hora de comprar un electrodoméstico, escoger aquél que tenga una eficiencia tipo A , A+ o A++. El A++ es el más eficiente de todos. Eficiencia energética que debe estar a nuestra disposición, bien visible a la hora de compra. La escala va desde la A hasta la G. El G sería evidentemente el menos eficiente. 
  1. No dejar aparatos eléctricos en modo suspensión, porque aunque tengan un consumo mínimo siguen haciéndolo. Por tanto, hay que apagarlos completamente. En un puesto de trabajo, si te vas ausentar por un periodo de tiempo superior a 5 minutos apagar por lo menos la pantalla. 
  1. Aprovechar al máximo las horas de luz. 
  1. Emplear fuentes de iluminación de bajo consumo en aquellas estancias en las que se vaya a pasar un tiempo prolongado. 
  1. Optar por el transporte publico, dejar el coche en casa, que sirve también para potenciar los servicios públicos. 

Además de éstas, seguro que existen más prácticas que a usted lector se le ocurren. Y puesto que uno de nuestros objetivos es difundir asuntos de la sociedad y de la cultura, estamos abiertos a sus sugerencias. Si puede aportar algo que mejore el medio ambiente no dude en enviarlo a nuestra dirección de correo. Le estaremos enormemente agradecidos.

- Reciclaje.

Otra manera de contribuir a mejorar el medio es a través del reciclaje. Para que esto sea posible cada uno en su casa debe separar la basura. Por un lado vidrios, por otro envases, en otro lugar papel y en otro lado la basura orgánica. Las pilas no se deben tirar a la basura orgánica, sino entregarlas en locales con sistema de recogida y en el caso de los electrodomésticos si el fabricante no se hace cargo, entregarlos en el Garbigune de tu ciudad o centro especializado para el tratamiento de estos residuos. Es importante, debido a que los aparatos eléctricos contienen metales pesados en sus circuitos como por ejemplo plomo, mercurio, cadmio, cromo hexavalente, que liberados al medio provocan la contaminación de suelos y aguas. Pueden llegar a los ríos o incluso al mar arrastrados por las precipitaciones.


 

Afortunadamente hoy en día ya no se ven tantas lavadoras, televisores y demás electrodomésticos en las cunetas de las carreteras o en improvisados vertederos en algún lugar. Tristemente a día de hoy se sigue haciendo, en menor medida, pero ésta práctica inadecuada se continúa llevando a cabo. Si estos aparatos son correctamente tratados  habrá ciertas partes que se podrán reciclar, volverlas a introducir en la cadena de producción y será por tanto un residuo que se habrá evitado.

Otra práctica nada ecológica es verter el aceite usado de los vehículos a la red de alcantarillado, a los ríos, al campo o simplemente quemarla. Quemarla contamina, debido a su contenido de metales pesados que pasan a la atmósfera y son respirados por los seres vivos. El organismo no es capaz de metabolizarlos y pueden dañar seriamente la salud. Contaminan el agua, perturban la vida acuática y además no son biodegradables. Lo que se debe hacer es cambiar el aceite en talleres, que están obligados a disponer de un sistema de recogida para posterior tratamiento por parte del organismo o bien en las empresas de residuos competentes. Mucha gente no lo hace por ahorrarse unos euros, pero con esto lo único que se está haciendo es hipotecar el futuro de próximas generaciones. El futuro de mucha gente está en sus manos, usted decide si merece la pena por unos cuantos euros.

- Fomentar el consumo de producto verdes

Cada vez son más los fabricantes que incorporan ventajas medioambientales a sus productos con respecto a sus competidores. Saber distinguir cuáles son estos productos es importante, para así poder comprarlos.

Para ello se ha creado todo un sistema de ecoetiquetado. La ecoetiqueta es un certificado que garantiza que el producto presenta una serie de ventajas medioambientales con respecto a otro de su misma categoría que pueda haber en el mercado.

¿Si el producto no tiene una etiqueta que lo certifique no es entonces un producto verde?

La respuesta es no. Existen etiquetas como la ecológica europea o también conocida como la flor europea, el ángel azul, el cisne blanco que abarcan unos ciertos productos, es decir, establecen una serie de criterios ambientales para unos determinados productos.





El procedimiento para la adquisición de una ecoetiqueta por parte del producto consiste en que una entidad independiente certifique una serie de criterios. Si los cumple recibe la etiqueta, de lo contrario se verá privada de ella. A pesar de esto, si el producto no cumple todos los criterios no quiere decir que no tenga ventajas medioambientales.

Por eso amigo lector cuando realice una compra fíjese detalladamente en la información que le suministra el fabricante y compárelo con los productos de su clase. Suya es la última palabra.

Como consumidor exíjale al mercado productos cada vez más ecológicos. Ayude a fomentar una demanda creciente que fuerce a los productores a invertir en nuevas líneas de desarrollo que sean más sostenibles.

No olvide que gracias a lo que cada uno vaya haciendo a favor del medio ambiente nos iremos beneficiando todos a corto o a largo plazo, porque la sociedad del futuro depende de las decisiones que usted tome ahora en el presente. El futuro será como nosotros lo hagamos.

Recuerde, no malgaste el agua. No se bañe, dúchese, porque aunque aquí llueva bastante, en otros países del mundo se mueren de sed y el cambio climático está agravando aún más esta situación. Sequías, huracanes, tifones, inundaciones, desgraciadamente de sobra conocidos, son parte de las consecuencias de este fenómeno.

El objetivo de este artículo no es entrar en datos técnicos, estadísticas de emisiones, presentar impactos ambientales de forma cuantitativa sino simplemente concienciar y animar a participar por una sociedad más sostenible.