Un rincón para diversos temas
Cine
Música Varios Fotografías Relatos Quiénes Somos

XII Media Maratón de Bilbao


Carrera de Sensaciones



Artículo de Xabier Andrés

Fotografías de Asier Sisniega

Un año más se ha celebrado en Bilbao el Medio Maratón Internacional y con ésta son ya doce las ediciones. La prueba también era campeonato de Euskadi.

Se contaba con la participación de atletas kenianos, Charles Komen y Salome Semotwo, en principio favoritos. No hubo ninguna sorpresa en el desenlace pues cumplieron con las perspectivas.

Categoría masculina:

 

  1. Charles Komen (Kenia) 1.06.22

 

Categoría femenina:

 

  1. Salome Semotwo (Kenia) 1.15.36

 

La prueba contó con la participación de 1200 atletas de lo más variopinto. Desde profesionales que viven de ello, gente de clubes de atletismo que participan en su tiempo libre o simplemente gente que le gusta correr y pasar una mañana diferente  disfrutando de la ciudad, viéndola desde otra perspectiva y respirando ese ambiente que envuelve a las carreras populares, donde ves gente de diferentes razas y edades compitiendo en una misma prueba.

La asociación sociocultural ALDIA estuvo allí y así es como lo vivió uno de sus miembros que participó en la prueba.

Día 30 de Mayo, hora 9:29. No parece que vaya a ser un día caluroso. Perfecto, apenas queda un minuto. Los corredores ya están casi colocados. Se percibe un cierto olor a linimento y sudor. Se ven actitudes relajadas, desenfadadas, otros más nerviosos probablemente pensando en intentar mejorar su marca personal. El caso es que cada uno vivé la prueba de forma distinta.

9:30 pistoletazo, se da la salida.

El corredor keniano se pone en cabeza y ahí permanecerá hasta el final de la prueba.




Nuestro corredor comienza la prueba a un ritmo suave, relajado, son muchos kilómetros por delante. El pelotón se empieza a alargar y la cabeza ya se pierde de vista. Se comienzan a formar pequeños grupos, cada uno va a hacer su carrera.

“Subo por Autonomía hasta enlazar con la avenida Montevideo, dirección al polideportivo de Zorrotza. Apenas a kilómetro y pico para llegar al polideportivo la cabeza ya ha dado la vuelta y me topo con ella de frente. Es increíble, van como balas. Voy corriendo con un grupo de militares que participan en la prueba, ya casi hemos hecho 5 Km. y el puesto de avituallamiento nos espera: botellas de agua, bebidas isotónicas, rodajas de naranja...”

“Damos una vuelta a la pista del polideportivo y nos encaminamos hacia el puente Euskalduna. La cuesta para subir al puente desde el muelle de Olabeaga se hace dura y tanto a mí como a mis compañeros de carrera nos hace bajar bastante el ritmo.”

“Bajamos por el puente. Vamos soltando las piernas”.

“El cuerpo empieza a sentir los kilómetros pasados. Comienzo a pensar con insistencia en el nuevo punto de avituallamiento. Se empieza a convertir en una imperiosa necesidad. Km 10, no hay puesto. El cuerpo me arde, necesito refrigerarlo”.

“Km 11, por fin, ahí está el puesto, qué bien me vendrá el agua. Ingiero un pequeño trago y el resto lo derramo por el cuerpo”.

 “La carrera continúa dirección al Arenal. En esos momentos las fuerzas ya no son las mismas que al principio, pero no importa. En éste, como en los tramos posteriores, gente que nunca has visto te animan, te dicen que tú puedes y convencido casi por hipnosis tú continúas. Un compañero de la asociación aparece de repente. Te saca unas fotos, te anima y en ese momento recuerdas por qué te has levantado esa mañana, para correr”.






“Voy por el paseo de Uribitarte, atrás dejé a mis compañeros de carrera, pero mis fuerzas van a dar para poco. Llego al Guggenheim y tengo que parar de correr, mi cuerpo no aguanta. Falta de entrenamiento, quizá no he dosificado bien, no sé, pero sé que terminaré”.

   

"Otra vez a subir la cuesta para alcanzar el Euskalduna. Se repite parte del trayecto. Esta vez no soy capaz de subir la cuesta corriendo en su totalidad. Me aparecen los primeros amagos de distensión en los gemelos. La carrera se está poniendo dura para mí. Hace rato que he pasado el Km16, el 17 está cerca, pero con notables molestias en las piernas lo veo lejos”.

“Cruzo el puente de Deusto, el Km 18 está al caer. La carrera se convierte para mí en una penitencia. Los calambres y distensiones son constantes. Debo parar y estirar o en cualquier momento mi cuerpo puede romperse”.



“Voy a doblar la esquina. Atrás dejo Mazarredo. Ya físicamente no puedo seguir corriendo. Llevo una distensión en cada gemelo así como sendas distensiones en los bíceps femorales”.

“Cruzo la Gran Vía andando. Mucha gente a la que había pasado ahora me adelanta y yo con sentimiento de impotencia sólo me queda dejarles pasar. Hace tiempo que he pasado de las dos horas. La prueba va a finalizar, faltan unos 10 minutos”.

“Entro en meta andando, destrozado. Reto conseguido, pero con más esfuerzo del que yo esperaba”.




Finalizada la prueba mi compañero me espera con la mochila. Me pongo el chándal. Recojo mi avituallamiento, mi camiseta. Estiro como puedo si los dolores me lo permiten y una mañana más.

Intercambio mis opiniones y sensaciones con mi compañero y para casa.

Un especial agradecimiento a él por el apoyo durante la prueba y al finalizar la carrera.