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Madagascar



Directores: Eric Darnell y Tom McGrath

Intérpretes: Ben Stiller, Chris Rock, David Schwimmer, Jada Pinkett Smith, Sacha Baron Cohen (V.O.) – Alexis Valdés, Belén Rueda, Paco León, Gonzalo de Castro (Versión Española)

Nacionalidad: Estados Unidos.

Duración: 86 minutos.

por Asier Sisniega

La productora Dreamworks comenzó la batalla contra Disney por el control de la industria de animación en 1998 con el estreno de Antz (Hormigaz), a la que seguirían El Príncipe de Egipto y Shrek. Las dos primeras funcionaron bien en taquilla, pero no fueron éxitos colosales, todo lo contrario que Shrek que obtuvo recaudaciones de infarto y contó con el beneplácito del público y la crítica. Todas ellas tenían en común un marcado tono más adulto con constantes guiños a los espectadores de más edad, con el objeto de no hacer del cine de animación un campo sólo abonado para los más pequeños y una fuente de bostezos para sus sufridos padres. Atrás quedaban las películas de Disney de historias nobles, donde el malvado siempre caía derrotado, y el fin de personajes virginales. Shrek era un antihéroe, fétido, gordo y de color verde, pero se ganaba el cariño del público más que jovenzuelos imberbes como Aladdin. Si bien, Antz quizá era demasiado adulta y El Príncipe de Egipto podía conmocionar a más de un pequeño con su excesivamente seria historia bíblica. ¿Sigue Madagascar la línea de estos anteriores trabajos?

 

Alex, Marty, Melman y Gloria son cuatro animales del Zoo de Central Park de Nueva York que cada día se acicalan para mostrarse ante los visitantes como auténticas bestias de la sabana, tierras que nunca han pisado debido a su cautividad. Pero Marty, la cebra, en el día de su cumpleaños se comienza a plantear la vida en el exterior, en sus territorios originarios que nunca ha conocido. Esa misma noche se escapa del zoo para llegar a la Estación Central de Nueva York. Las protestas de los grupos ecologistas harán que sean enviados a su hábitat natural, lugar donde se verán desbordados por la verdadera naturaleza.

Respondiendo a la pregunta inicialmente planteada, Madagascar rompe con los esquemas de las anteriores películas de animación de la casa. Es una película profundamente infantil, sin apenas guiños para los mayores, y los pocos que hay son manidas referencias a películas de la propia Dreamworks, como por ejemplo American Beauty. El argumento es muy pobre, con una historia que hace aguas por todos lados, con dos claras localizaciones: Nueva York y Madagascar. En ambas, las situaciones se hacen cargantes y repetitivas, destacando sobre todo la parte de Madagascar, un auténtico despropósito, y eso que la película apenas dura 80 minutos. Se echa de menos una burla directa al Rey León, algo que tenían en bandeja de plata.

 

Los personajes no son para nada carismáticos, no hay un líder claro y son sencillamente los habituales, el más poderoso que aún no ha desarrollado su fuerza, una hipopótamo  gordinflona y graciosa, una cebra imaginativa y una hipocondríaca jirafa que resulta ser una  mezcla entre Woody Allen y Howard Hughes. Lo más acertado son sus personajes secundarios, destacando sobre manera los pingüinos y los lémures, donde sí se logran momentos de verdadera comicidad. La película es excesiva y sobreactuada incluso tratándose de una película de animación y no está exenta de moralina, con unas conclusiones reafirmando el valor de la amistad y de la fidelidad, así como el sacrificio de los anhelos personales por el bienestar del grupo (véase el caso de Alex el León). Muchas personas harán múltiples lecturas de todo esto, pero la más apreciable es la premisa de la libertad, la ruptura con la rutina diaria. Esta situación, ubicada en la ciudad de los rascacielos es un claro símil al pensamiento de muchos ciudadanos de un día romper con todo y rehacer su vida, ya sea en otro país, en otra ciudad o con otra pareja. Claro que todo esto desde un punto de vista blanco y puro. El trabajo técnico es bueno, pero está a años luz de películas como Nemo por poner un ejemplo.

Hay que reivindicar de nuevo la necesidad de que estas películas se doblen por profesionales y no las últimas figuras famosas aparecidas en la televisión. En este país tenemos grandes dobladores, pero como siempre, las grandes empresas buscan arañar unos cuantos de miles de euros por el tirón de unos dobladores que normalmente hacen bajar enteros la calidad del filme en su versión castellana.

 

En definitiva, Madagascar es una película muy floja, un patinazo en la carrera de Dreamworks por la conquista del mercado, que es más digna de aparecer directamente en las estanterías de los videoclubes que de estrenarse en cientos de salas de nuestro país.

Valoración: